Vorrei nasconderti tra le mie ali
per non farti cadere giù
per non farti trovare a terra
tra le cose che con te non c'entrano
ma che per colpa mia ti sfiorano e ti feriscono
vorrei proteggerti dalla parte sbagliata del mondo
ma tutto quello che posso fare,
ogni volta che cado
è rialzarmi tenendoti in braccio
e riprendere il volo...
lunedì 27 dicembre 2010
venerdì 10 dicembre 2010
giovedì 9 dicembre 2010
«Eres un hombre muy apasionado, un hombre hambriento que no sabe dónde saciar su apetito, un hombre profundamente frustrado que lucha por proyectar su individualidad contra un fondo de rígido conformismo. Existes en un mundo pendiente entre dos superestructuras, una de autoexpresión y la otra de autodestrucción. Eres fuerte pero en tu fuerza hay una grieta y a menos que aprendas a controlarla, esa grieta demostrará ser más poderosa que tu fuerza y te vencerá. ¿La grieta? Explosión de la reacción emocional totalmente desproporcionada a los hechos. ¿Por qué? ¿Por qué esa irrazonable ira cuando ves a otros contentos, felices y satisfechos? ¿Por qué ese creciente desprecio por la gente y esas ganas de herirla? Muy bien: crees que son necios y los desprecias porque su moral, su felicidad son el origen de tu frustración, y tu resentimiento. Pero esas ideas son terribles enemigos que llevas dentro de ti... y a la larga serán mortíferos; como las bacterias que resisten al tiempo, no matan al individuo sino que dejan en su modo de ser el estigma de una criatura desgarrada y retorcida; dejan fuego en su interior avivado por astillas de desprecio y odio. Podrá prosperar pero no dará fruto porque él es su propio enemigo y le estará vedado gozar intensamente de sus triunfos.”
sabato 13 novembre 2010
Cowart colgó y se dio cuenta de que a veces era un estúpido, incapaz de decir lo que quería, de articular lo que debía. Golpeó la mesa en un arrebato de frustración. Luego se acercó a la ventana de su cubículo y contempló la ciudad. El tráfico de la tarde fluía hacia la autopista como un manojo de nervios palpitantes, deseosos de volver a casa con la familia. Se sentía rodeado de soledad. La ciudad parecía asarse bajo el cálido cielo azul, y los edificios reflejaban la intensidad del sol; en una intersección, vio una maraña de coches que maniobraban como agresivas orugas en la tierra. «Vivo en un lugar peligroso —pensó—. Nada seguro.»
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Un lugar abierto, al aire libre...
